Socotra fue en el pasado un sitio legendario en los confines del mundo conocido. Temuda por sus peligros, por sus fuertes tormentas y por la creencia de que sus habitantes eran magos que dominaban los vientos.
Marco Polo, La Reina de Saba o el propio Alejandro Magno, codiciaron y explotaron tesoros de Socotra como las resinas aromáticas, el extracto medicinal del aloe o la savia roja del espléndido árbol draco.
